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Ritual de... ¿iniciación?

Imagen de una puerta antigua de madera, de corte semicircular y adornos labrados


El hombre asume una postura decidida frente a la puerta y toca tres veces, con golpes fuertes y seguros, creando un eco grave y retumbante que resonó hasta consumirse tras la robusta madera. Detrás, al poco rato, se escucharon unas pisadas cansadas, indicando que alguien de paso acompasado se acercaba. De inmediato se abrió una ventanilla dejando escapar un quejido metálico y unos ojos inquisidores, profundos y penetrantes se clavaron sobre el visitante que, en un gesto involuntario, dio un paso hacia atrás.

—¿Quién eres? —pregunta el guardián con voz de trueno.

—Un simple mortal, nada más —responde el visitante con voz resuelta y la mirada baja.

—¿Qué buscas? —inquiere el guardián de nuevo.

—¡La verdad y la iluminación! —contesta el visitante tajante, elevando la mirada hacia el guardián.

—¿Estas realmente dispuesto a enfrentar duras pruebas y a trabajar en conseguir lo que buscas? —indaga el guardián en un gesto como quien busca un atisbo de mentira.

—¡Lo estoy! —declara el visitante poniéndose firme en el acto.

—Mmm…—. El guardián lo mira de arriba abajo, para luego inferir con voz cansina—. Deseas ser admitido en el templo, ¿cierto?

—Sí, en efecto, lo deseo con toda el alma. Me he dado cuenta de lo equivocado que estoy en la vida, siempre  equivocándome de puerta, tomando la decisión equivocada, y me cansé de eso. Deseo cambiar y encontrarme a mí mismo… ¡deseo la iluminación…! ¡Y estoy completamente seguro de que este es el lugar idóneo para mí!

El guardián lo miró de manera  comprensiva y levantó las espesas cejas en un gesto de paciencia.

—Bueno, pues creo que de nuevo te has equivocado de puerta amiguito… —le dijo. Y luego, tratando de no reír, añadió—. El templo que buscas está dos cuadras más arriba. ¡Este es un local de strippers, damas de compañía y apuestas, y se llama «El Antro», pequeño saltamontes…!


Ritual de... ¿iniciación? - CC by-nc-nd 4.0 - A. Gaudionlux