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La Rosa Amarilla

Dibujo de una chica rubia regando con amor una rosa amarilla, y detrás de ella un hombre de lentes la observa sonriente.


Melodía blanca y cadenciosa
La que llegó a mí  aquel día
Provenía de una vía
Que corría silenciosa.
Yo miraba a todos lados intrigado
Buscando la voz que me llamaba
Era una hermosa muchacha
De cabellos largos y ondulados.
No sabría explicar,  lo que sentí en ese momento
Era absurdo, casi incierto
Pero sentí que la conocía
Como si invisibles hilos rojos
me guiaran ese día.
Sí, noté su triste mirada,
De almendra y miel eran sus ojos
Cuando tome su mano delicada
nos miramos, el uno al otro.
Hablamos mucho, de mil cosas
Me pidió que le dedicara un poema
Yo, que escribo llano desde mi alma
mi pluma cantó ese día para ella.

Y así fue surcando sin prisa el almanaque
Marcando lunas y pastando nubes color lila
Todo era inconmensurable
cuando estaba al lado de Dalila.
Pero no tardo en cobrar factura
Ese lado tosco y cruel
De la vida, que es escuela
Y te enseña con su hiel.
Porque el compartir con mi musa
Me enfermaba poco a poco
No lo pongo como excusa
Me apagaba, me extinguía como un foco.
Revelar esto no me entusiasma
Hasta me parece muy injusto
La mujer con la que estaba a gusto
resultó ser un fantasma.

Viendo ella como me estaba consumiendo
Por estar  a su lado y compartir día a día
Me dijo tristemente sonriendo
Que por mi bien, ya era impostergable su partida.
Me contó que se sentía sola y su corazón estaba afligido
Vagaba yerma entre aromas de vainilla
Buscando a su gran amor perdido
Del que sólo le quedó una rosa amarilla.
Él la entretenía y le contaba cuentos,
Él, seductor,  le recitaba su poema
Él, apasionado, la abrazaba con versos
Versos dulces, de ciruelos y canela.
Dalila se sentía plena, dichosa  y contenta
Y cuidaba con mimo su preciada flor
Cual dorado símbolo  de amor
Ya que era un obsequio de su amado poeta,
pensó que aquel idilio duraría por siempre
pero hubo algo que ella no tuvo en cuenta.
Y un aciago día Él se despidió
Como a diario siempre hacía
Ella ilusionada lo esperó
Con sonrisas de canto y alegría
Con el amor a flor de piel
Con el alma estremecida.
Pero nada es eterno, dicen
Y está aquel sentimiento que como empieza, acaba
Aunque esto no aplicaba a ella
Porque con cada fibra de su ser, Dalila lo amaba.
Y así aguardó a través de las estaciones
Lo esperó bajo el sol y en la tormenta
Pero Él nunca regresó
Se perdió por siempre en la omisión hambrienta.
Y así la rosa marchitó
Regando con mustias lágrimas las raíces de una Juvia
Y por ese ingrato desamor
Murió sola, triste, bajo la lluvia.

Esperó una eternidad
A que volviera su poeta
Aquel hombre que en vida la hizo
Sentirse linda, seducida y coqueta.
Y después de mucho tiempo
Vio una luz entre las sombras
Mis letras fueron forjando
que recobrara su humana forma,
y así su desesperado corazón roto y frío
con mis tintos versos cálidos
fue llenando las grietas de su vacío.
Y es que de alguna forma
Yo le recordaba a su poeta
Pero Dalila, sensata, comprendió
El sentido propio de mis letras.
Y tuvo que aceptar  que su cercanía me afectaba
Que mantenerme a su lado, así,  era egoísta
Que aquello no podría ser para siempre
Que volver al más allá  era la salida.

Yo no sabía que decirle
Me sentía confundido
Pero lo que más me dolía
Es que sin tenerla, la había perdido.
Tomando sus manos le dije sincero
Que guardaría una a una cada historia
con ella vivida, en mi alma
y para siempre en mi memoria.
Agradecida y triste me dijo adiós
Con un beso etéreo y voluptuoso
Y mientas se desvanecía en rocío
Se convirtió en un libro hermoso
No sin antes rogarme,
que no olvidara su sonrisa
y que su historia no fuera a ser
un libro más en la repisa.
Esa noche leí su historia
La historia de su corazón
Una historia de amor y espera
Una historia de dolor.
Un amor que esperó por más de setenta años
Un amor que se disolvió en la pena
así como la espuma del mar
desaparece entre la arena.
Y después de terminar el libro,
Lo coloqué sobre mis piernas
No lo pude evitar, les digo
Lloré por aquella amante, que se hizo eterna.

Qué lástima que ella nunca pudo entender
El verdadero mensaje de aquella flor
El amarillo no significa felicidad ni placer
Significa un amor agonizante; un desamor...
Es un adiós velado que se da, cuando se cierra un corazón.
Y mientras el reloj, siempre implacable
Hierático empujaba la acerada manilla
Aquella dulce y por siempre amante
Cuidaba, amorosa, a su eterna rosa amarilla.



Imagen de una hermosa rosa amarilla de fondo, con un tallo con espinas, hojas y gotas de rocío en primer plano


La Rosa Amarilla - CC by-nc-nd 4.0 - A. Gaudionlux