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Aliento

Imagen tenebrosa de una persona recibiendo en su aliento la muerte (calaveras)
Dementor´s kiss by Ricespamjammin



















Agradezco la compañía que me has brindado durante este año 2.015 el cual hoy termina. Un año de retos, luchas y que me deja una satisfacción cuando miro el camino andado. Te deseo un venturoso año nuevo 2.016, pleno de salud y cosas buenas y sobre todo, de oportunidades para que puedas alcanzar tus metas. Te dejo mi último escrito de este año que culmina y te espero pronto en el venidero, donde seguiremos compartiendo este camino de letras. ¡Un abrazo! 

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No era la primera vez que escuchaba aquel rumor propio de una leyenda urbana. En la vieja casa de las fueras de la ciudad, podía verse un fantasma. El requisito era que solo podías verlo mientras contenías la respiración.

Aquello sonaba inadmisible, tonto. ¿Por qué un fantasma iba a aparecerse mientras no respirabas? ¿Acaso practicó apnea estando en vida? No lo sé y no me importaba; la historia simplemente me parecía absurda.

Es de noche y me encuentro con unos amigos compartiendo y bebiendo unas cervezas cuando, por equis motivo, sale a relucir el tema.


—¿Saben del caso del fantasma de la vieja casona? —aborda Henry con gesto teatral.

—¡Ah!, ¿ese que solo se ve cuando no respiras? —pregunta Linda, curiosa.

—¡Sííí, ese mismo! —, asiente Henry con la cerveza en la mano derecha—. Dicen que si lo miras por mucho rato, terminas muriendo.

—Bueno, si para mirarlo debes aguantar la respiración... supongo que terminarás muriendo por asfixia si te empeñas en verlo por mucho rato— acota Gonzalo haciendo que todos riésemos por el comentario.

—Yo no creo en fantasmas —intervengo—. Y menos creo que maten gente. Les tengo más miedo a los vivos, esos sí que pueden joderte... no un pobre fantasma.

—Pues... les voy a confesar algo —dice Henry en ademán de contar un secreto—. Yo vi al fantasma... En verdad era bonita.

—¿Te gustó el fantasma? —bromea Linda.  

—¡Es que era una chica! ¿No me creen? — Henry parece exaltado, seguramente las cervezas están empezando a afectarle—. Eso fue hace dos semanas. Fui con unos compañeros de la facultad e hicimos la prueba. Aguantamos la respiración y pudimos verla y... ¡vaya que estaba buenísima! Pero la verdad me cagué así que no seguimos y salimos de ahí más rápido que inmediatamente...

—Yo creo que la lumpia que se fumaron ese día estaba vencida —me burlo—. Conociéndote, supongo que te hubiese gustado poder aguantar la respiración como campeón olímpico para poder levantártela, ¡ja, ja, ja, ja...!

—Ríete, hombre, ríete... pero lo que les digo es cierto. Vi a esa fantasma pero no me quedé a comprobar el resto de la historia... si no me crees, ¿por qué no vas tú a verla?

Henry me mira desafiante, como si con aquella actitud tratara de poner a prueba mis nervios. Voy a contestarle que no, pero ahora me provoca matarle el piojo en la cabeza.

—Está bien, cabeza de ñame, seguiré tu estúpido juego... ¡pero luego no te quejes si yo me la ligo! –digo con mi mejor actitud de «chico genial».

—¡Vaya, pronto tendremos una novia fantasma en el grupo! —aplaude Linda ya un poco tomada y zarataca.

Son ya cerca de las diez y me despido de los chicos para dirigirme a casa, y ahora que voy en el camino, se me ocurre terminar con el reto lo más pronto posible, ¿total? Así que en una bifurcación cambio la ruta y me dirijo hacia las afueras, rumbo a la casona. Al llegar, la extraña quietud del lugar empieza a hacerse latente; es noche sin luna, por lo que el ambiente se torna más oscuro y lúgubre que de costumbre. No le temo a la obscuridad, así que aquello no me amilana y me enrumbo hacia la entrada, mientras mis pasos resuenan en las hojarascas del piso creando un eco crujiente que rompe el pesado silencio. Me llama poderosamente la atención que el sonido de los grillos y ranas no se escucha por la zona.

Llego hasta la puerta y la abro, haciendo que las viejas bisagras se desgarren con un metálico chillido. Adentro el ambiente lo siento opresivo y frío, la oscuridad es más densa y el silencio deforma mis pasos que se oyen huecos. Enciendo mi celular y activo la linterna, para poder moverme más cómodo. Comienzo a recorrer la habitación que supongo es grande, pero de la cual solo alcanzo a ver unos pocos metros delante de mí. Se me hace incómodo el lugar, siento un poco sofocante estar dentro de aquella sala, no sé si es por el silencio sepulcral que solo es cortado por el sonido de mis pasos, si es por el abrazo frio del clima dentro de la habitación o si es porque no siento la más mínima corriente de aire mientras camino.

Paso de largo frente a unas escaleras que imagino dan a un segundo piso y debo estar entrando ahora en una especie de sala. Las ventanas del recinto están completamente cegadas, pero con lo oscura que está la noche, igual no ayudaría en nada si estuviesen destapadas. Me detengo en medio de aquel lugar y me giro hacia la entrada. Creo que es un buen sitio para empezar la prueba. Me preparo, tomo una bocanada de aire y contengo la respiración.

Entonces ocurre...

La brillante pero deficiente luz de mi celular, ilumina lo que parecer ser una figura pasmosa, fantasmal y sin consistencia. ¿Es una chica?

De la impresión, escupo lo que me queda de aire en los pulmones y retrocedo algo impactado. ¿Qué fue aquello? ¿Acaso era el fantasma de una chica? Pero, la luz ahora no ilumina nada... me acerco poco a poco, con mi corazón latiendo tan fuerte que creo que puede oírse más que mis pasos. Dirijo el haz de luz hacia la zona a donde vi la aparición pero no hay nada, solo polvo y frio circulando en el aire. ¿Habrá en verdad una presencia?

Retrocedo un poco y decido repetir de nuevo. Tomo otra bocanada de aire mayor y contengo la respiración...
Entonces veo con asombro como a pocos metros, delante de mí, una sustancia que no sé si debo definirla como humo, comienza a moverse con lentitud y dificultad, como si aquello doliera, hasta que finalmente toma la forma de una figura femenina, una bella mujer que me mira sonriente.

Con gran esfuerzo, trato de continuar manteniéndome sin respirar, mis ojos abiertos de par en par no dan crédito a lo que ven, mientras siento un sudor frio recorrer mi espalda. Aquello que está frente a mí comienza a acercarse poco a poco, extendiendo su mano como queriendo tocarme. No deja de sonreír y sus movimientos ahora parecen más desenvueltos y sensuales.

Retrocedo un poco y mis pulmones no soportan más la presión, obligándome con violencia a recuperar el aliento con ruidosos e histéricos resuellos. El fantasma se desvanece y yo me inclino, jadeando y estremecido, sosteniéndome de mis temblorosas rodillas. ¿Có... cómo era posible todo aquello? Es decir... ¿qué diablos...? Si en algo tengo que darle la razón a Henry, es que en realidad la chica o el fantasma o lo que sea que fuere, es preciosa.        

Dispuesto a llegar al fondo de aquello, doy un paso hacia delante y dirijo al frente el celular con su luz temblorosa a causa de mi mano, la cual siento acalambrada y húmeda; creo que sin darme cuenta había estado apretando de más al pobre aparato. Esta vez exhalo lo más que puedo el aire de mis pulmones para hacer más espacio y tomo una gran, gran inhalación y contengo la respiración. Entonces la chica vuelve a hacerse corpórea y esta vez aparece mucho más cerca de mí, al punto de que extiende su mano y me toca con una helada suavidad. Su dedo extendido sigue el contorno de mis labios, luego su mano acaricia mi rostro y, finalmente, su otra mano acaricia mi pecho. Sus ojos parecen dos espejos sin fondo y su cabellera pareciera levitar.

Siento su fría caricia y mi piel se eriza, como si una extraña electricidad me recorriera y me paralizara. Ella sonríe y mueve sus labios, como si dijera algo, pero no logro captar lo que dice. Ya empiezo a llegar al límite de mi resistencia, mi cerebro comienza a urgirme de que retome la respiración con una sensación de apremio pero trato de contenerme lo más que pueda, para ver que desea aquella chica. ¿Por qué me sonríe? ¿Por qué se me acerca de esa manera? ¿Será que le gusto? No sé, pero el contener la respiración comienza a afectarme y la falta de oxígeno no me deja pensar con claridad. Entonces la chica me toma de la cara y me acerca a la suya, ofreciéndome sus labios con voluptuosidad. «Ya no aguanto más, ¡necesito respirar!», pienso apremiado, ¡carajo! ¿Debo detenerme justo ahora?, si respiro ella desaparecerá de seguro, pero, ¿aparecerá otra vez? «¡Lo siento chica! Tendré que hacerte desaparecer por unos segundos, pero no importa, luego te haré reaparecer de nuevo». Siento ahora sus labios rozando los míos, es una sensación extraña, es frio mezclado con adrenalina, como si el calor y el hielo se fusionaran en una explosión de sensaciones... «¡Heyyy! ¿Estás metiendo tu lengua en mi boca? ¡Definitivamente esta fantasma me está besando!».

Mi resistencia acaba de llegar al punto rojo, no puedo seguir aguantando más la respiración, debo tomar aire con urgencia aunque eso signifique romper el beso y que la fantasma desaparezca... y eso trato, pero, «¡Dios, no puedo, no puedo respirar!». Mis alarmas se disparan de inmediato, el fantasma me tiene atrapado en un abrazo mortal, desesperante. El beso empieza a transformase en una sentencia de muerte para mí. Sus fríos labios no se despegan de los míos y siento como algo viscoso y lento comienza a invadirme las vías respiratorias, obstruyéndolas. La electricidad que sentí en un principio se ha vuelto una parálisis completa que no me deja moverme, solo mi mano, que aprieta con desesperación el celular hasta quebrarle la pantalla.

Mi agonía es horrible, eterna; el aire me falta y siento que me ahogo, que me asfixio de la manera más espantosa, con algo viscoso y grumoso que se va inyectando en mi tráquea, bronquios y pulmones. Los ojos de la chica ahora se asemejan a un pozo que me traga, un pozo espeluznante donde solo me espera la muerte y el suplicio. Puedo oír su risa venenosa, veo como sonríe mientras me sigue besando y extrayendo con sádica lentitud mi vida... me estoy muriendo y como último recuerdo de aquel atroz y angustioso momento, me llevo la imagen de aquella belleza maldita, de aquellos ojos sin vida que ahora me arrebatan la mía...

***

Han pasado ya dos semanas desde mi desaparición. Mis amigos no se explican que me pasó y aunque parecieran intuirlo, no se atreven. Sobre todo Henry, a quien la culpa comienza a atormentarlo. Pero no tengo forma de decirles que no se preocupen, que no fue culpa de ellos, sino mía, por venir directo a los brazos de una muerte espantosa.

La chica fantasma se ha ido y en su lugar he quedado yo, llevando ahora en mis hombros la maldición de este terrible lugar; maldición que me somete a darle un beso mortal a la persona que me invoque para así poder liberarme... ojalá que a quienes fueron mis amigos, no se les ocurra venir y tratar de verificar lo de la leyenda, porque me veré obligado a tratar de extraerles la vida... por su  bien, espero que antes venga cualquier otro imbécil de esos al que le gusten los retos...

Imagen de una mano surgiendo, espeluznante, de una formación fantasmal.
Ghost by Kevin Sammer



Aliento - CC by-nc-nd 4.0 - A. Gaudionlux