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Consuelo color de la noche

Imagen de un hombre solo, sentado en la oscuridad a la luz de una ventana.



La brisa talla mi rostro
y un olor a jazmín evoca su presencia
Mis manos parecen trozos de manglares secos
en actitud devota
orando porque vuelvan las lluvias
Mi corazón late reseco
porque la dama de carmín atavío
pasa de largo sin siquiera mirarlo

Mis ojos son satélites / no tienen luz propia
son como rocosas y yermas esferas
clavadas en un cuenco de espacio abstracto
El turpial canta alegre
pero su tonada me sabe a nostalgia
Pareciera no haber sosiego para mí
Su ausencia me devuelve la sonrisa
de una existencia embebida en recuerdos
Extraño tanto la contigüidad en nuestros momentos
ese linde entre lo mágico y lo real
Extraño su voz cálida y su sonrisa sugestiva.

Así que aquí estoy
al pie de la galaxia
guiándome por sus iridiscentes ojos
siguiendo el sendero de la noche
Y entonces la veo en medio de todo
Bajo la luz azul de la luna
En las llamas que lamen el carbón atormentado
En las cenizas chispeantes
que se escapan y vuelan hacia el infinito
No, no está conmigo / no tengo el abrigo de su calor
y la distancia cruel se convierte en mi verdugo
Necesito tanto de la caricia de su alma
pero cuando anhelante la pienso
siento que el lienzo se abre
que puedo pasar y tocar su mano
y con la añoranza de una lágrima
preguntarle cómo está
Y ya / al menos / sabiéndola ahí
mi corazón / entonces / reposa tranquilo.



Consuelo color de la noche - CC by-nc-nd 4.0 - A. Gaudionlux